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28 junio 2009

Impresiones de un viaje

En el País Vasco el euskera es el primer idioma, pero contrariamente a lo que este cronista creía no todo el mundo lo está hablandolo constantemente. La sorpresa sí fue escuchar que entre los niños se hablan en euskera.

En Catalunya el idioma español se llama castellano, por eso los carteles indicadores de las estaciones de metro, por ejemplo, están en catalá. En Barcelona Messi es Dios, la camiseta culé con el dorsal número 10 cuelga de todo negocio de recuerdos que se precie de serlo de la ciudad.

En Madrid hay calles y esquinas que te hacen acordar a Buenos Aires. Imaginen Avenida de Mayo pero a la enésima potencia. Son menos que la capital argentina, pero son de más lugares. La inmigración es una pata muy fuerte en Madrid, al igual que Barcelona concentran el mayor número de extranjeros.

En Andalucía disfrutan de la vida de otra manera. Pues porque ellos son de otra manera, bien ganada tienen su fama de alegres. "En el sur sí que saben vivir de marcha", me dijo un vasco en San Sebastián, y no se equivoca el sur tiene otro ritmo de vida.

En España creen que hacia fin de año estarán empezando a salir de la crisis, mientras tanto todos hablan de la crisis. Los que tienen trabajo se encargan de cuidarlo y los que no, viven de paro; a fin de cuentas el sistema está pensado para eso. Además, en España creen que el año que viene, en Sudáfrica, van a ganar su primer mundial de fútbol.

27 junio 2009

Puntos cardinales

En España el sur no es el norte, los del norte dicen ser más trabajadores que los del sur y los del sur dicen que ser más amables que los del norte. Un amigo que vive en Madrid desde hace unos años compartió conmigo su visión sobre estos puntos cardinales. Según él en todas partes del mundo en el norte está la riqueza y en el sur la pobreza. Y algo de eso hay, digamos que ello se debe a que la cuadratura del poder es una suertte escalera, a medida que vamos subiendo, más dinero se encuentra. Palabras más, palabras menos esta es su tesis:

El sur de España vendría a ser el norte de África y Andalucía es, al fin de cuentas, más rica que el continente negro. Pero si subimos por esta escalera imaginaria llegaríamos a Madird, que es más rica que el sur de España. Ahora bien, el País Vasco y Catalunya vendrían a ser el sur de Francia, son más ricas que el resto de la península Ibérica, pero más pobres que el país galo. Asimismo, el sur francés es menos rico que el norte, allí donde se encuntra París. Claro que la ciudad de las luces tiene un ecalón por encima suyo: Londres, el final de la escalera de la riqueza y el poder.

¿Y si damos vuelta el mapa, la cosa cambiaría?